To For Them**/ A por ellos: Oé

Por Claudia Jaramillo, especial para Artefacto magazine

“Cuando la humanidad se sienta en sus culos ante un televisor a ver veintidós adultos infantiles dándole patadas a un balón no hay esperanzas. Dan grima, dan lástima, dan ganas de darle a la humanidad una patada en el culo y despeñarla por el rodadero de la eternidad, y que desocupen la tierra y no vuelvan más”.

Estas son palabras de Fernando Vallejo, lo dice en ‘La virgen de los sicarios’, que no es un libro sobre fútbol. Algunos estarán de acuerdo y otros en contra. Yo soy de su opinión, pero no creo que haga falta tirar la humanidad por un despeñadero.

La final del mundial la juegan Holanda contra España y un pulpo vaticinó el resultado transmitido en directo por la televisión. “Sobre la estupidez humana se ha escrito bastante. El tema, por desgracia, resulta inagotable.” esta cita es de Enric González, el cuál dice que el mejor cuento sobre el fútbol es 19 de diciembre de 1971, de Roberto Fontanarrosa. A Fontanarrosa no hay que presentarlo, prefiero hablar de Enric González. Este periodista español trabaja para el periódico El País, durante unos meses quedó relegado al silencio porque escribió un artículo no muy de acuerdo con la línea editorial del periódico, pero lo rescataron para un blog sobre fútbol en estos días mundialistas http://blogs.elpais.com/dibuje-maestro/

Enric González escribió un libro que se llama ‘Historias del Calcio’, dedicado a la liga italiana y a Italia. El libro es la recopilación de las mejores crónicas que más le gustan al autor, seleccionadas de una columna que tenía para el periódico El País. Ya el prólogo es un antojo para leer el contenido “El calcio es muy especial. Ningún país vive el fútbol como Italia (quizá Argentina, que no conozco) y nadie es tan imaginativo, tan farsante y tan estupendo como los italianos”. En la tapa del libro, que es la presentación oficial del libro dice que “El calcio tiene altas dosis de violencia, pasión, fraude, dinero y disparate. Pero es también un complejo mecanismo de símbolos, un código social y, en último extremo, un lenguaje con el que un país antiguo y escéptico expresa su vieja sabiduría”, un excelente resumen de lo que el lector se encuentra en el libro. El libro se puede leer en su totalidad en varias páginas de Internet.

En el libro ‘Dios es redondo’ de Juan Villoro, hay documentados varios futbolistas que leen, entre ellos Valdano del que ya se habló y Pep Guardiola, el entrenador del Barcelona. “Me gusta la lectura, pero no me considero un lector empedernido. Compro muchos libros, eso sí, pero no los leo todos” , “Por lo menos ayudo a la industria editorial”, son frases con las que Pep intenta desmarcarse del estigma del futbolista intelectual. Dice Villoro sobre Guardiola que “El jugador, afecto a la lectura, está condenado a un equívoco esencial: los escritores quieren hablar con él de fútbol y él quiere hablar con ellos de libros”. Dios es redondo habla de las dos pasiones del autor, el fútbol y la literatura.

Uno de los epígrafes del libro es de Vázquez Montalbán: “Realmente me irrita este ruido, este partido que vuelve a colarse en mi vida cuando mi único proyecto era pagar los impuestos y envejecer con dignidad. Es decir, un proyecto de intelectual olímpico, goethiano. Y a medida que voy escribiendo renace en mí la bestia de grada, el militante azulgrana, el seguidor de aquella entidad que era más que un club antes de convertirse en una inmobiliaria”. En el libro de Villoro hay un capítulo muy interesante dedicado a la nueva función de los equipos de fútbol, que ahora son grandes empresas inmobiliarias como dice Montalbán, el capítulo se llama La liga de las estrellas; dice entre otras cosas que “el mundo del fútbol se encuentra en estado de demencia financiera. El mejor ejemplo de esta tara es la liga española, rebautizada la liga de las estrellas” y que la hinchada terminó por llamar a estos fichajes, galácticos, para saber más se puede consultar en la Wikipedia, Era Galáctica del Real Madrid.

Extracto de ‘Historias del Calcio’

ANTONIO CASSANO, POETA

Ya que hablamos de poesía, de fugacidad inolvidable, recordemos que entre los poetas hay de todo. Foix vigilaba la caja de la pastelería familiar en Sarrià y Panero era mediopensionista de manicomio. Baudelaire se autodestruyó y Rimbaud destruyó a otros con su negocio de esclavismo.

Hablando de lo mismo, Beckenbauer, que de joven fue el mejor medio centro de todos los tiempos, se refugió después en la cueva del líbero, donde no se falla nunca porque toda la responsabilidad es de los marcadores; Cruyff, que fue Cruyff, hizo en el Ajax lo que nadie había hecho desde Di Stefano, dio una gran Liga al Barça y luego pasó años pegado a la línea izquierda, presto a sacar de banda; Pelé lo fue todo porque el Gobierno brasileño le declaró intransferible y le reservó para los grandes acontecimientos internacionales.

Éstos arriba mencionados fueron poetas inmortales, destinados a custodiar la Academia. Hubo otros que murieron en cuanto perdieron de vista el balón. Best se abrazó al alcohol, como Garrincha. Maradona se sostuvo con cocaína. Gascoigne ni se abrazó ni se sostuvo: se abalanzó a mitad de carrera sobre la cerveza y los triglicéridos.

El calcio dispone hoy de dos jóvenes poetas. Kaká, de 22 años, en el Milan, es guapo, longilíneo, culto, de vida equilibrada y de movimiento vertical sobre el césped; seguramente disfrutará de una larga vida deportiva, ganará títulos, recibirá honores y administrará su gloria con inteligencia. Cassano, de 21 años, en el Roma, es un delantero decididamente feo y payaso. Viene del sur, de Bari, una zona pobre de tradición griega y albanesa. Los objetivos de los fotógrafos le persiguen durante el partido: pide la botella de agua para remojar al masajista, rompe a patadas el banderín de la esquina, se quita la camiseta o se baja los pantalones, según exija la ocasión, y disfruta intensamente el fútbol.

Uno teme que Antonio Cassano, poeta, pertenezca a la estirpe de los malditos. Un tipo como él no puede crear tanta belleza y quedar impune. La poesía es condensación, compresión de códigos en unos pocos signos. Y a eso se dedica Cassano en ese palmo cuadrado del área hacia el que confluyen el portero y un par de defensas y en el que un segundo es una vida.

Cassano no es de los que rematan al bulto: eso es periodismo. Tampoco piensa en cómo ha llegado ahí el balón y en cómo marcar: eso es novela. Por supuesto, no busca el penalti: eso es ensayo. Los pies de Cassano intuyen y sienten: adivinan dónde hay un vacío, cuánto se puede esperar, quién está en cada lugar y por qué. Y, mientras marca, ríe. Además de feo, es cruel y desconsiderado.

A Cassano, poeta, habrá que disfrutarlo mientras dure.

** En España es usual “a por -”, está aceptado por la RAE. El grito de guerra de los hinchas de la selección es “A por ellos”, -To for them’, es mi interpretación libre y homenaje abstracto al país en el que vivo.

  • Artefacto Maganize dedicó dos programas al tema Literatura y Futbol en el contexto de la copa del mundo. Los programas estan disponibles como podcast en el siguiente link:

http://artefactomagazine.podomatic.com/


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