Reseñas “Del realismo mágico al realismo trágico” de Hugo Chaparro y “The pleasures and sorrows of work” de Alain de Botton

Lo insuperable de la realidad

El periodismo, en el sentido más amplio de la palabra, es un oficio poco practicado en el mundo hispanohablante. Juan Toledo nos comenta de un libro que sí intenta hacerlo a pesar de algunas limitaciones.

El autor Hugo Chaparro

En las letras hispanas hay varios géneros que nos son casi ajenos: la biografía, el obituario, la entrevista narrada y el reportaje tal y como se ha entendido a partir de Tom Wolfe. Tampoco abunda entre nosotros la crítica instructiva e idiosincrática, que para mí es la mejor manera de hacer crítica. Lo que leemos en la mayoría de periódicos –e incluyo aquí a la prensa española- es mero reportaje pueril o recalentados periodísticos de otras latitudes. En el mejor de los casos se nos alimenta con remedos pero no del major periodismo del mundo anglosajón.

Cuando conocí a Hugo Chaparro Valderrama en una presentación sobre cine latinoaméricano en Londres y me enteré que había publicado un recopilación de notas periodisticas independientes, me animé a comprarlo. Del realismo mágico al realismo trágico, Colección Actualidad de la editorial Debate de Bogotá busca, correctamente, estimular la publicación y desiminación de la una prosa periodística con un perfil más elevado y consecuentemente estimular un pensamiento más independiente que tanta falta nos hace. Lo que no logra del todo, aunque hay destellos de ello, es decirnos cosas novedosas o obligarnos a pensar contra nosotros mismos.

Los ensayos son once textos fechados entre 1989 y el 2004. En él hay reportajes periodísticos, crítica literaria, dos entrevistas y una serie de crónicas personales motivadas por el atentado terrorista a los Estados Unidos en septiembre del 2001. La prosa de Chaparro oscila entre la nostalgia y la desilución; una desilución causada -parafraseando a Freud- por el malestar de nuestra contemporaneidad y en el caso particular de latinoamérica y de Colombia, por lo trágico -no lo mágico- de nuestro realismo.

El libro está dedicado a Carlos Monsiváis, quizá el comentarista cultural más importante en lengua castellana. Y Chaparro un poco tras las huellas de Monsiváis, explora temas que más allá de su especialización: el cine. Así, comenta sobre música popular, literatura y las reacciones de los medios de comunicación tras el atentado contra las torres gemelas de Manhattan. Sus mejores páginas se encuentran cuando rescata la figura del prolífico escritor carioca Rubem Fonseca y cuando habla de cinematografía latinoaméricana y del tipo de películas que se han hecho en Colombia después del mal llamada época de la violencia. Mal llamada porque, como Chaparro correctamente observa, Colombia siempre ha estado en conflicto, desde el momento de mismo de su creación como país.

Un tema que Del realismo mágico al realismo trágico toca de manera suspicaz pero sin desarrollarlo del todo es el la alfabetización visual que recibieron generaciones de campesinos latinoamericanos a través de las peliculas y musicales del cine mexicano. Esto quizá explique en parte nuestra cultura macabramente inclinada hacía la violencia. Chaparro omite, por ejemplo, que unos de los capos de la droga más famosos del cartel de Medellín, Gonzalo Rodrígues Gacha, tenía tal fascinación por la música y personajes de cine charros que se le llegó a conocer como “El mexicano.” El que este tipo de personajes posaran en fotos a la manera del actor Vicente Fernandez no es accidental, como tampoco lo es los actuales niveles de violencia que hay en México y su constante reflejo en la cultura popular.

El libro también incluye una entrevista en 1989 a Andrew Loog Oldham, empresario musical responsible de los mejores años artísticos de los Rolling Stones. En ella Oldham, radicado hace muchos años en Bogotá, defiende la figura de Phil Spector, uno de los principales productores de música popular en Estados Unidos. Lo defiende contra acusaciones que ya en esa entonces se le hacían a Spector de ser algo siniestro, violento y de fetichismo por las armas de fuego. Baste recordar que Spector el año pasado fue condenado a una larga condena en prisión por el homicidio, en su casa de Los Angeles, de una joven actriz.

Tal vez las notas periodísticas siempre estén condenadas a las limitaciones de la actualidad en que ellas se escriben. Se dice, erroneamente, que el periodismo es por naturaleza fugaz y que no transciende. No obstante, como diría el ubicuo Borges, hace parte del “rudimentario arte de escribir” y como tal siempre tiene la posibilidad –sino la obligación- de hacernos pensar y de cuestionar la cultura y lo aparatoso del poder. El periodismo son los bocetos de la historia y hay vestigios de ello en el libro de Chaparro. Su prosa es legible y bastante amena. No así, quedo pensando en lo que pueden ser sus crónicas si su pensamiento realmente se torna más independiente, singular e idiosincrático.

Del realismo mágico al realismo trágico

Hugo Chaparro Valderrama

Colección Actualidad

Editorial Debate, Bogota


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The pleasures and sorrows of work

De Alain de Botton

 Jorge Ramirez, nos ofrece su visión de un entretenido libro que analiza esa extraña relación de amor-odio que tenemos hacia el trabajo.

Se nos ha repetido hasta el cansancio que la globalización ha multiplicado el contacto humano hasta el infinito y que nuestra aldea global constituye el hogar de la especie humana, de lo que apenas si se ha hablado ha sido de la fragmentación de la vida cotidiana de millones de seres humanos que pueden trabajar, en tanto que cientos de millones, que han perdido la fuente de su sustento, se ven abocados a una miseria (planeada por ambiciosos manipuladores de cifras) sin redención en un futuro cercano.

Al mismo tiempo, la ética del trabajo, que había adquirido carácter liberador en la obra de Marx, fue perdiendo su status y se convirtió simplemente en un fatigarse a destajo. Sea este lo que sea, hornear pizzas, cuidar ancianos, contestar cientos de llamadas en los call centres o ser maestro de tiempo parcial. Al imperativo de encontrarle un componente gratificante para la persona en la actividad laboral, se lo sustituyo por la promesa de un consumo casi infinito de bienes y servicios.

Un largo silencio acallo los cuestionamientos a este modelo económico, hasta que la crisis apocalíptica que derribo al sistema financiero internacional, volvió a poner sobre el tapete el acuciante problema de el sentido de la actividad humana. Alain de Botton indaga la naturaleza que ha ido adquiriendo el trabajo durante la globalización, la dispersión de procesos industriales a través de continentes, su conexión por medio de intricados sistemas de transporte.

Casi al principio del libro, De Botton manifiesta “Nosotros nos encontramos ahora tan desconectados imaginativamente de la manufactura y distribución de nuestras mercancías en la misma medida que las tenemos al alcance de las manos, este proceso de alineación nos ha desposeído de la oportunidad de asombrarnos, de gratitud y de complejo de culpa”. Igualmente averigua el autor las condiciones laborales en que los trabajadores y empleados cumplen sus funciones. (En realidad, dedica poco espacio a las circunstancias laborales y sociales de los jornaleros que padecen bajo el peso de largas horas de labor por salarios con los que escasamente sobreviven, y los cuales se encuentran fuera de Europa Occidental y de los países más desarrollados).

De Botton no duda en afirmar que somos unos animales deseosos de encontrar sentido en nuestra actividad productiva, asi nos repitamos que lo único importante es realizar el interés propio, de igual manera argumenta de que despojado de su valor trascendente, el trabajo nos distrae de pensar en la muerte, concentrando nuestras energías en minúsculas tareas que dispersan nuestra ansiedad. De Botton es un ensayista que modela con palabras ante nuestros ojos los innúmeros procesos productivos asi como los no tan productivos que constituyen la existencia de este nuestro mundo global.

The Pleasures and Sorrows of Work comienza de la siguiente manera:

“Imáginese una jornada através de una de las más grandes ciudades del mundo moderno. Tome a Londres un cierto lunes gris a finales de octubre. Vuele sobre sus centros de distribución, depósitos, parques y morgues. Considere sus criminales y los turistas de Corea del Sur. Vea la fabrica de sanduches en Park Royal, los contratistas que preparan alimentos para aerolíneas en Hounslow , el almacén de la compañía postal DHL en Battersea y los carritos de limpieza en el Holiday Inn Express en Smuggler’s Way. Escuche el alboroto en el comedor de la escuela primaria Southwark Park y los cañones silenciados del Imperial Museo de Guerra. Piense en los instructores de conducción, los lectores de contadores de gas o electricidad, y las adúlteras indecisas…”

Y asi continua otra parrafada nuestro autor para presentarnos la incesante actividad del mundo global.


The Pleasures and Sorrows of Work

Alain de Botton

Hamish Hamilton, 2009

£ 10.99 (rustica)


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